La razón por la que no eres rico: Las 7 claves para jubilarte joven y rico

Las investigaciones muestran que la mayoría de las personas se quejan una vez por minuto durante una conversación normal.

La queja nos produce una gratificación instantánea, una manera de “solucionar“ aquello que nos molesta o no nos gusta.

Quejarse continuamente reprograma tu cerebro hacia futuras quejas más a menudo. 

Cada vez te será más fácil ser negativo, sin importar que pase a tu alrededor. La queja se habrá convertido entonces en un hábito.

Cuando te quejas, te enfocas continuamente en el problema, en aquello que va mal, sin dejarte hueco para pensar acerca de posibles soluciones.

Ah,  pero todo no se queda ahí, estudios de la Universidad de Stanford han demostrado que quejarse reduce el hipocampo, área cerebral crítica para la resolución de problemas ideas complejas.

Por eso, te invito a que la próxima semana inicies tu  “semana libre quejas“, para que sea más fácil puedes poner una pulsera, o cambiaste de mano un  anillo, para que cada vez que lo miras recuerdes que estás en tu semana libre de quejas.

Te sorprenderá darte cuenta de lo habitual que se vuelva a la queja, especialmente en ambientes como el trabajo. 

Huye de conversaciones de queja, y verás como en tu cabes cada vez entran más nuevas soluciones.


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